Manuel León 07:00 • 15 ene. 2020

Enrique Aparicio Bolívar, almerienses de 36 años, no ha conocido nunca la hiel del paro. Desde que acabó sus estudios de Economía en la Universidad Europea en Madrid, su vida laboral ha sido un continuo sprint. “No me puedo quejar, a pesar de las dificultades me están ocurriendo buenas cosas en lo profesional”. Así se expresaba ayer Enrique por teléfono desde Oporto, la ciudad donde trabaja como director de Distribución de Parfois, una de las multinacionales líderes en venta de complementos para mujer.

Son días de júbilo también para este almeriense del barrio de Oliveros porque se ha colado en el acreditado ranking de ‘los cien líderes económicos del mañana’ del Instituto Choiseul España. 

Se trata de un centro de investigación independiente dedicado al análisis de la política internacional y a la identificación de talento. Funciona como un laboratorio de ideas (think-tank), financiado por aportaciones de socios, en su mayoría ejecutivos de empresas del Ibex 35 y presidido por Eduardo Olier.

Esta clasificación de competencia, de la que forma parte el almeriense, incluye a profesionales con edades comprendidas entre 30 y 42 años. 

Tiene un alto valor esta tabla entre los cazadores de talentos porque la elección se debe a un análisis de las capacidades ejecutivas de los candidatos seleccionados.

En 2019 han sido cuatro los entornos económicos de mayor presencia en el ranking: internet, finanzas, seguros, educación y nuevas tecnologías. El 33% de los que aparecen en el ranking son mujeres, lo que supone un aumento del 12% con respecto a la anterior edición.

A pesar de que los días profesionales de Enrique aparezcan pintados de rosa, el brillante almeriense, alumno del Instituto Celia Viñas, se quedó pronto huérfano de padre –un transportista oriundo de Santa Fe– y de madre y suplió carencias por motivación en el trabajo, desde que marchó a Madrid con 18 años a hacer carrera. “A mí lo que me estimula es trabajar duro y ver cómo mejoro día a día junto a mis equipos de trabajo”, dice con contundencia Enrique. Empezó su hoja de servicio trabajando dos años para Marsans en República Dominicana.

 Después fichó por Inditex para dirigir la delegación de complementos con sede en Alicante y allí laboró durante siete años. Hasta que un ojeador portugués le echó el ojo como a un ‘menino brasileño’ hábil con el balón, y se lo llevó a trabajar a la competencia, a tierra de vinos, a organizar la distribución de productos de ese gigante de los bolsos, pañuelos y bisutería fina, donde acaba de cumplir un lustro, complementándolo con su actividad como profesor y conferenciante. Todo eso, sin haber alcanzado siquiera el dintel de la cuarentena.

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