¿Serán suficientes las restricciones de la Junta de Andalucía para evitar el confinamiento total?

11 Días después de que la Junta de Andalucía endureciera las restricciones para evitar la propagación de Covid-19, restringir horarios, movilidad, aforos, niveles y grados… la situación en Almería no ha mejorado.

Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), calcula que hacen falta unos 10 días para que se reflejen las medidas en el número de contagios.

El día 8 de Noviembre, el informe covid-19 de la Junta de Andalucía arrojaba los siguientes datos, 112 personas ingresadas, 26 personas en UCI. 11 días después son 133 personas ingresadas y 35 personas en UCI.

En cuanto a contagios, si existe una leve mejoría, el día 18 de noviembre la Junta ha informado de 218 positivos en Almería, la media de los últimos 11 días es de 235 contagios diarios.

¿Son suficientes las medidas impuestas por la Junta de Andalucía para frenar los contagios?

“El confinamiento es la única medida de la que existe evidencia científica”, apunta Tomás Cobo, vicepresidente de la Organización Médica Colegial. “Con el resto estamos en ensayo y error, pero yo lo dejaría como última opción”, añade. “Son medidas nuevas y no conocemos su efecto”, dice Patricia Guillem, catedrática de Epidemiología de la Universidad Europea de Valencia.

“Más allá de las restricciones, lo principal es la concienciación de la gente: usar la mascarilla siempre y estar a más de metro y medio o dos metros de otras personas”, añade Joan Caylà, de la Sociedad Española de Epidemiología.

La situación no es única de España. En Francia, pionera del toque de queda nocturno, hace ya un mes que los premios Nobel de Economía Esther Duflo y Abhijit Banerjee propusieron un cierre domiciliario de 20 días a primeros de diciembre para salvar la campaña de Navidad. Desde que implantó las restricciones, Francia ha sumado 380.000 nuevos casos (en España han sido 150.000), y es el país de Europa occidental más afectado, según el Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC).

En línea con Duflo, el presidente del Consejo General de Enfermería, Florentino Pérez Raya, es tajante: “Sólo es posible frenar la curva de contagios con un nuevo confinamiento estricto de 15 días”, dice. “Está claro que el cierre temporal serviría, pero habría que ver otros impactos y ver qué político se atreve”, apunta Caylà. José Martínez Olmos, de la Escuela Andaluza de Salud Pública, zanja: “Será difícil evitar confinamientos con las cifras de las comunidades”.

Pese al rechazo que causa la medida, ya ha habido países que han optado por un confinamiento total, como Irlanda, que lo decretó para seis semanas el 20 de octubre. Allí la reducción ha sido de cerca del 30% de los casos a día de hoy. En España lo han hecho un 12%. Israel también ha recurrido a confinar desde primeros de septiembre.

Ante el descontrol de la epidemia en Europa, el ECDC y la Organización Mundial de la Salud (OMS) repiten su mantra de medidas: aislamiento, detección, cuarentenas, mascarillas, higiene de manos, distancia física, reducción de la actividad social. Con todos los países en situación de “gran preocupación” —solo se libran Noruega, Chipre, Liechtenstein, Estonia, Grecia y Finlandia—, el ECDC señala que todos han tomado medidas como restricciones de grupos y contactos, “pero estas no han sido completamente exitosas y la situación epidemiológica se está deteriorando rápidamente”. El organismo afirma que tomar medidas más estrictas, “que fueron las que demostraron su eficacia durante la primavera de 2020, parece la única estrategia posible”.

La duda sobre la utilidad de las restricciones intermedias parece abocar a un confinamiento domiciliario, “una medida drástica que logró reducir muchísimo las cifras, pero que también produjo mucho daño a la economía. La justificación para aplicarlo en marzo fue la elevada mortalidad”, dice Guillem.

El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se pronunció el lunes: “Nadie quiere los confinamientos”. “Necesitamos dirigir mejor nuestras medidas y hacerlo antes para evitar intervenciones más restrictivas”, afirma un portavoz de la oficina europea de la OMS. “Es muy probable que sea necesario elevar el nivel de la respuesta, pero los confinamientos son una propuesta de trazo grueso, imperfecto y de mucho coste”, añade. También el ECDC insiste en que la orden de quedarse en casa es un último recurso.

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