José Luis Laynez 22:17 • 13 ene. 2020 / actualizado a las 07:00 • 14 ene. 2020

La accidentada llevada de la imagen de la Virgen a la iglesia del monasterio de Santo Domingo y el intento de apropiársela por parte del Cabildo catedralicio llegó a conocimiento del Arzobispo de Granada, quien tomó cartas en el asunto.

Tras escuchar a ambas partes, dominicos y Cabildo, el arzobispo ‘mandó escribir una carta en que dixo al deán que oviese paciencia y no molestase al prior ni al convento y que el convento gozase de su donación’.  

Seguía el acta: ‘Un día, viniendo el Prior de las Alpujarras, donde estaba el señor Arzobispo, recibió aquella carta y obedeció besándola’. Es decir, que la Imagen se quedaba definitivamente bajo la custodia de los dominicos

Pero el Cabildo no quedó muy contento con la decisión y recurrieron a Fray Hernando de Talavera que adoptó una decisión salomónica: los dominicos se encargarían del culto en la iglesia del monasterio y el Cabildo organizaría los actos en el exterior: procesiones y rogativas.

Acordó que el Cabildo sólo podía retirar la Imagen del santuario en presencia del Ayuntamiento y debían empeñar su palabra en devolverla. Hay constancia de que en 1630 la Virgen fue llevada a la Catedral para salir en procesión rogativa para pedir la siempre escasa lluvia. Pero con el tiempo esa tradición se perdió.

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